Boletín Nº 5. Nota 1.

Y en casa ¿quién trabaja?

 

Cuando alguien trabaja en la casa suele decir que no trabaja. No es casual que todas las actividades que se hacen en ese ámbito –limpieza, comida, cuidado de chicos y grandes- y que no cuentan para la economía nacional sean hechas por mujeres. Este fue uno de los temas debatidos en el 2do Encuentro "Debates Actuales en torno al tema de género y pobreza" realizado en la ciudad de Buenos Aires. Así como la forma de que las políticas públicas propicien una participación equitativa en trabajo doméstico.

El encuentro fue realizado en diciembre último por el Observatorio de Género y Pobreza, un proyecto de la Asociación Civil Nueva Ciudadanía, que en este caso contó con la colaboración de la Universidad Nacional de San Martín y del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

Allí Valeria Esquivel, Investigadora docente del Instituto de Ciencias de la Universidad Nacional de General Sarmiento, presentó la investigación “La economía Política y Social del Cuidado, un enfoque Intersectorial”, basada en la Encuesta Anual de Hogares 2005, que releva la Dirección General de Estadística y Censos del Gobierno de la CABA.

“El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado es productivo y se realiza en la esfera de los hogares, con el objetivo de proveer servicios para los miembros de la familia y de la comunidad, y por lo tanto fuera de la frontera de producción de las Cuentas Nacionales”, explicó.

Por otro lado, definió algunos términos en torno al trabajo doméstico: es “trabajo” porque su realización tiene un costo desde el punto de vista del tiempo y la energía; es “doméstico” porque se realiza fuera de la esfera mercantil y emerge de obligaciones sociales o contractuales, como el matrimonio u otras relaciones sociales; es de “cuidados” porque contribuye al bienestar de las personas; y es “no remunerado” porque no se recibe un pago a cambio.

Algunas conclusiones de la investigación fueron que las madres ocupadas, a diferencia de los padres, “acomodan” sus horarios de trabajo remunerado para realizar trabajo doméstico durante la mañana, y cuidar niños, niñas y adolescentes a partir de las 16.30hs., horario en que finaliza la jornada de escuelas y jardines maternales y de infantes. Las madres dedican un 60 por ciento de su tiempo al cuidado de hijos e hijas, mientras que los padres, solo un 20 por ciento.

Además, señaló que los sectores pobres dedican más tiempo al cuidado debido a que acceden menos a los servicios remunerados de cuidado. Y que los padres dedican más tiempo de cuidado cuando sus cónyuges están en el mercado de trabajo.

La investigación se hizo a pedido de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Dirección General de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (DGEyC), con la intención de indagar sistemática y periódicamente acerca de la distribución del uso del tiempo de mujeres y varones residentes en la Ciudad. El objetivo es que a partir de estos resultados, se propicien políticas públicas que mejoren las condiciones de vida de las mujeres.


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